Chucu, un niño aymara, quería tocar un instrumento en la fiesta del carnaval de su pueblo. Su abuelo le regaló una flauta, pero no sonaba bien. El único que podía afinarla era el Sereno, el espíritu de las vertientes sagradas, que vivía en lo alto de las montañas. Así, Chucu, emprendió un peligroso camino hacia la cordillera.
Cuento basado en un relato aymara.


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