La mamá de Max le ha advertido lo que les pasa a los niños que ven demasiada televisión, pero él no hace caso y se queda toda la noche viendo tele. Al día siguiente siente algo raro: su gorra favorita no encaja y le duelen las esquinas de la cabeza…¿Esquinas? ¿Será que ahora tendrá que vivir con la cabeza cuadrada?
Con mucho humor, permite abordar el problema de la adicción a las pantallas.


ALONSO EN UNA HACIENDA COLONIAL
SI TU ME ESCUCHAS
EL CONGRESO DE LOS FEOS
¡YA NO QUIERO DECIR "NO"!
MI CIRUELO
SE VENDE MAMA
LAS AVENTURAS DEL CAPITAN CALZONCILLOS 